MINDFULNESS
VIVIR EN CONSCIENCIA PLENA

En el ámbito de la investigación clínica el midnfulness ha sido desarrollado como un conjunto de técnicas de meditación, validadas científicamente que se realizan siguiendo un protocolo determinado que otorgan un resultado concreto en las personas que lo practican.

La idea que motiva la práctica del mindfulness es la posibilidad de transformar nuestras mentes para estar en calma y reunir la fuerza suficiente para aceptar lo inevitable cuando sucede, basándose en vivir el momento presente con curiosidad y sin juicios, siendo conscientes de nuestra emociones y nuestros condicionantes. Nos ayuda a experimentar la condición humana de forma plena y consciente y es mucho más que un proceso psicológico, porque implica también una experiencia somática (cuerpo y mente).

Aunque las investigaciones iniciales sobre mindfulness se hicieron en el área de la reducción del estrés, con el paso del tiempo se vieron ampliadas a otras patologías como la depresión, la ansiedad y los trastornos de conducta alimentaria. ES una práctica médica basada en la evidencia, aunque su origen está relacionado con la meditación oriental, específicamente con la meditación budista, pero que en Occidente pasó a poder ser practicada por cualquier persona, independientemente de sus creencias.

Jon Kabat-Zinn, fundador del mindfulness y creador del programa MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction) o REBAP (Reducción del Estrés Basado en la Atención Plena) desarrollado en la Universidad de Massachusetts reconoce que esta terapia complementaria hunde sus raíces en las tradiciones budistas de más de 2.500 años. Su práctica comprometida va tomando forma gradualmente para beneficio de quien lo práctica experimentando lo que ocurre, cómo ocurre y cómo nos sentimos ante los hechos que están ocurriendo. Se combinan prácticas de meditación informal, prácticas de meditación formal y prácticas formales en retiros.

Mindfulness modifica la neuroplasticidad del cerebro construyendo nuevas conexiones nerviosas, pudiendo modificar zonas específicas del cerebro. Nos hace salir del modo «piloto automático» y ser conscientes de lo que estamos viviendo en el presente, sin juzgarlo y en modo observador. Ayuda a experimentar que tenemos la mente analítica y la mente sensitiva, los pensamientos no son hechos, a afrontar las cosas en lugar de evitarlas y a tomar consciencia de los patrones de comportamiento que hemos ido adoptando en la vida para cambiarlos y vivir en armonía con el ser esencial que somos cada uno de nosotros.

Vivir en atención plena genera autoaceptación, autocomprensión, autocompasión y autoestima, produciendo así un aumento de la resilencia y una manera de gestionar las emociones.